sábado, 18 de mayo de 2013

CANTO DEL CISNE.


EL CANTO DEL CISNE DEL ROMANTICISMO




EL CANTO DEL CISNE DEL ROMANTICISMO
por Sergio Cárdenas*

Compuesta entre enero y noviembre de 1874 y revisada en el transcurso de los siguientes 15 años, la Sinfonía Nº 4, en Mi-bemol mayor, de ANTON BRUCKNER, es la única a la que dió un título: la llamó “Romántica”. En el contexto de la obra sinfónica bruckneriana, la Sinfonía Nº 4 tomó un lugar destacado desde su estreno mismo ( 20 de enero de 1881, en Viena, dirigida por Hans Richter ) : fue la primera sinfonía que el público acogió con singular entusiasmo, hecho que BRUCKNER apreció mucho, sobre todo después del fracasado estreno de su Sinfonía Nº 3. Sin embargo, los detractores del ansfeldense, a quien ya denominaban “ el compositor de los culebrones sinfónicos “, no se dieron por convencidos. Uno de ellos, Max Kalbeck, escribió en ocasión del estreno de esta obra, lo siguiente:

La nueva sinfonía, en mi-bemol mayor, de Anton BRUCKNER, es la obra de un niño, con fuerza de gigante. Un Hércules niño, que en su cuna estrangula dos serpientes, haría quizá la música de una manera similar... En las ideas de la obra domina el desorden de un aprendiz donde todo está por encima y revuelto con todo y sólo el aprendiz sabe donde están las cosas. Precisamente las ideas más banales y cotidianas son tejidas hasta el infinito en exceso, mientras que lo verdaderamente original y valioso se pone a un lado y no se le presta atención. “

EL ROMANTISISMO.

 



El Romanticismo - Circunstancias históricas
Los orígenes del romanticismo hay que buscarlos ya en el siglo XVIII, fundamentalmente en la filosofía y cultura alemanas, país, en el que se produce un movimiento llamado "Sturm und Drang" (tempestad y pasión) que propugna la creación literaria al margen de las reglas clásicas y revaloriza la expresión artística de vivencias y sentimientos. Es ésta la sensibilidad prerromántica, que también se manifiesta muy pronto en Inglaterra y posteriormente se extiende por el resto de Europa.
El Romanticismo, fenómeno cultural correspondiente a la primera mitad del siglo XIX, se halla vinculado con una serie de circunstancias históricas a las que es necesario aludir.
Se debe por una parte a las reacciones en toda Europa contra el poder napoleónico que finalmente cristalizan en el Congreso de Viena (1815), lo cual explica el matiz conservador del Romanticismo.
No es de olvidar que los gobiernos de la Restauración absolutista procuraron arrancar de cuajo el espíritu liberal que Napoleón difundió, volviendo a las ideas de tradición y religiosidad. Sin embargo, junto a este Romanticismo arcaizante, tradicionalista y cristiano, toma incremento años más tarde otro de tipo revolucionario y liberal, que pretendía la destrucción de todos los dogmas morales, políticos y estéticos hasta entonces vigentes. Su auge coincide con la revolución francesa de 1830 y el triunfo del liberalismo en la mayor parte de los países europeos. En España el comienzo del Romanticismo revolucionario se debe sobre todo a la vuelta de los emigrados liberales con motivo de la muerte de Fernando VII. 


viernes, 17 de mayo de 2013

SI TU ME OLVIDAS


Pablo Neruda



Si tú me olvidas




QUIERO que sepas
una cosa.


Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego                                                    
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,                             
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan             
hacia las islas tuyas que me aguardan.



Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.



Si de pronto
no me busques,
que ya te habré olvidado.



Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.



Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.


Lee todo en: Si tú me olvidas - Poemas de Pablo Neruda http://www.poemas-del-alma.com/pablo-neruda-si-tu-me-olvidas.htm#ixzz2TZQPnQOy

sábado, 11 de mayo de 2013

LLENATE DE MI.

Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora,
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.
                                                                                         
Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.

Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.

Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.

No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.

No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué? palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.

Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidéz no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Ser? la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrificarme.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.

Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos,
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mi mismo, perdidamente,
libre de mí, Curiosamente libre.
¡Irme, Dios mío, irme!