EL CANTO DEL CISNE DEL ROMANTICISMO

EL CANTO DEL CISNE DEL ROMANTICISMO
por Sergio Cárdenas*
Compuesta entre enero y noviembre de 1874 y revisada en el transcurso
de los siguientes 15 años, la Sinfonía Nº 4, en Mi-bemol mayor, de
ANTON BRUCKNER, es la única a la que dió un título: la llamó
“Romántica”. En el contexto de la obra sinfónica bruckneriana, la
Sinfonía Nº 4 tomó un lugar destacado desde su estreno mismo ( 20 de
enero de 1881, en Viena, dirigida por Hans Richter ) : fue la primera
sinfonía que el público acogió con singular entusiasmo, hecho que
BRUCKNER apreció mucho, sobre todo después del fracasado estreno de su
Sinfonía Nº 3. Sin embargo, los detractores del ansfeldense, a quien ya
denominaban “ el compositor de los culebrones sinfónicos “, no se
dieron por convencidos. Uno de ellos, Max Kalbeck, escribió en ocasión
del estreno de esta obra, lo siguiente:
“ La nueva sinfonía, en mi-bemol mayor, de Anton BRUCKNER, es la obra de un niño, con fuerza de gigante. Un Hércules niño, que en su cuna estrangula dos serpientes, haría quizá la música de una manera similar... En las ideas de la obra domina el desorden de un aprendiz donde todo está por encima y revuelto con todo y sólo el aprendiz sabe donde están las cosas. Precisamente las ideas más banales y cotidianas son tejidas hasta el infinito en exceso, mientras que lo verdaderamente original y valioso se pone a un lado y no se le presta atención. “
“ La nueva sinfonía, en mi-bemol mayor, de Anton BRUCKNER, es la obra de un niño, con fuerza de gigante. Un Hércules niño, que en su cuna estrangula dos serpientes, haría quizá la música de una manera similar... En las ideas de la obra domina el desorden de un aprendiz donde todo está por encima y revuelto con todo y sólo el aprendiz sabe donde están las cosas. Precisamente las ideas más banales y cotidianas son tejidas hasta el infinito en exceso, mientras que lo verdaderamente original y valioso se pone a un lado y no se le presta atención. “